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Corren tiempos complicados en el sector de la construcción, lo que arrastra a otros 40 o más oficios involucrados en el asunto. El motor principal de la economía necesita cuidados intensivos y continuos por el bien del país, no sólo de las empresas del sector y participantes.
La cuestión hoy es participar o involucrarse, que no es lo mismo. En visitas a técnicos el desánimo es generalizado y, en general, se lamentan del brusco giro que ha dado la actividad, teniendo que adaptarse a proyectos de menor calado.
Las empresas constructoras han tenido que hacer lo mismo, pasando de ejecutar obras nuevas de un volumen determinado según la empresa, a realizar otras de menor volumen. En la presente situación, la reducción proporcional de promotores ha sido mayor que la de empresas constructoras, entre otras cosas porque las constructoras viven de edificar y las promotoras pueden invertir en otros negocios.
Por lo tanto, la acción comercial se ha complicado. Hasta hace dos años bastaba con recorrer los polígonos industriales y disponer de una serie de contactos para llegar a un promotor con un proyecto en marcha.
Hoy, siempre en mi opinión, la acción comercial ha de ser algo más que unos comerciales “pateándose” la calle. Han de ponerse en funcionamiento mecanismos y herramientas que ayuden a ser mucho más eficaces y dirigir los tiros a potenciales clientes sin demasiados esfuerzos inútiles y procurando ser eficientes.
Es importante fijar como bandera el concepto de eficiencia en todas las acciones que se emprendan. En cualquier momento, en cualquier contacto, en cualquier conversación sobre cualquier tema, puede surgir una pista, que puede transformarse en una obra. Por otro lado, es preciso hacer valer los puntos fuertes de nuestra empresa más que nunca.
Para los estudios técnicos, NAPISA aporta su conocimiento en obra industrial y del sector terciario, y está en disposición de colaborar en la búsqueda de soluciones constructivas que aporten eficiencia al proyecto.
Esto requiere un esfuerzo por parte de NAPISA para demostrar que está a la altura y que es capaz de responder con total garantía a las expectativas creadas. Es necesario hacer las cosas bien, en el plazo previsto y a plena satisfacción de la dirección facultativa y del cliente.
En lo que respecta a la ejecución de la obra propiamente dicha, NAPISA basa su gestión en cuatro pilares básicos: la cualificación y experiencia del personal de obra, los proveedores habituales con los que cuenta, trabajar según las normas de seguridad en el trabajo y calidad, y la capacidad de adaptación a las características de la obra.
NAPISA ha realizado reformas importantes sin que haya afectado al desarrollo normal de la actividad del cliente, lo que ha sido reconocido por éste.
NAPISA puede ser un compañero de viaje en proyectos de ámbito nacional al disponer de una cartera de proveedores habituales que ayudan a conseguir los objetivos de calidad, seguridad y plazos acordados. Este argumento resulta determinante ante promotores de ámbito también nacional.
El personal técnico que estudia las ofertas juega un papel fundamental en el transcursodel proceso de venta, participando desde el principio en las reuniones con los promotores de manera que las ofertas se presenten siguiendo las pautas exactas requeridas por éstos. NAPISA reúne las condiciones necesarias, desde todos los aspectos, que un promotor debe tener en cuenta para decidir. Por cierto, ¿saben la diferencia entre participar e involucrarse? Es muy sencillo: “en una tortilla francesa con jamón, la gallina participa, pero el cerdo se involucra”. |