VI AÑO - NÚMERO 11 - DICIEMBRE - 2006

» Número Actual «

SUMARIO
VI AÑO Nº 11
»   Editorial
»   Publicidad: Tecasa
»   Entrevista
»   Napisa Construye
»   Obras en Ejecución
»   Obra del Semestre
»   Proveedor: Movinord
»   Actualidad
»   Proveedores: Extraire
»   Investigación
»   Delegaciones
»   Proveedores: Tecasa
»   Gente Napisa
»   Colaboradores
»   Publicidad: Sika
»   Círculo Inmobiliario
»   El Rincón de Carlos
»   Napisa con la Cultura
»   Eventos
»   Napisa en la Web
»   Humor
»   Contraportada
 

Hemeroteca
Revista Número: 18 / Artículo: El Rincón de Carlos

Volver

El Rincón de Carlos

Mis Percances
Por: Carlos Pérez Ceballos - Presidente de Duromit Suelos Agroalimentarios S.A.

Por culpa de una gitana que me echó mal de ojo, cuando iba yo camino del quirófano para someterme a una rutinaria e insignificante operación de cataratas, a punto he estado de no poder atender mi compromiso de este espacio de El Rincón de Carlos. No resultó de su agrado el requiebro que la dirigí:

Felices de los ojos, que te contemplan, gitana;
hasta el fin del mundo, detrás de ti me iría;
sin pensar si en tu compañía,
como dice el refrán: ni se pierde, ni se gana.


Mal humorada me persiguió hasta el catre, perdón, hasta la camilla; qué cosa más tonta, en qué estaría yo pensando. Y delante del cirujano exclamó: “¡mal haya, payo; que un rayo te parta!”.

Y a este ¡mal de ojo!, supersticioso que yo soy (nunca viajo en 13 y martes), a su maleficio atribuyo los percances que me acontecieron.

Lo primero, se me complicó la simple operación con una infección, que para detenerla me aplicaron entre siete medicamentos cada media hora, dosis de camello de antibióticos, lo que me provocó dos noches sin dormir e, hipertenso que soy, amanecía con la tensión por las nubes.

Los antibióticos, calmantes y demás fármacos me provocaron tal obstrucción intestinal que me trajeron a la memoria el viejo chiste:

- Doctor, ¿que le damos al gran jefe indio, que no caca?
- El doctor: Déle al gran jefe 1 litro de aceite de ricino.
- Al día siguiente: ¡Doctor que el gran jefe tampoco caca!
- El Doctor: Pues duplique la dosis.
Y así, hasta el tercer día, que le triplicaron al gran jefe la dosis.
- Llegado el cuarto día el Doctor se presentó a examinar al paciente y le recibieron con estas frases:
“Gran caca, no jefe”.

Afortunadamente superé este percance, sin aceite de ricino, y he podido atender mi compromiso habitual en El Rincón de Carlos.
 

Envía a un Amigo | Imprime Artículo | Vota este Artículo

Valoración del Artículo: 
Votos recibidos: 0    
Valoración Media: 0.00    
Inicio | Web NAPISA | Contacta con Nosotros
© 2005-10, ATOMUS Web Design